La música, poderoso aliado contra la enfermedad de Alzheimer

La música es un lenguaje universal desarrollado por el ser humano que siempre ha tenido beneficios, sobre todo terapéuticos.

Hace algunos años se ha descubierto que cuando se escucha música se activan partes de los lóbulos temporales; en particular existen zonas relacionadas con la memoria que se activan escuchando una música conocida. Estas áreas son unas de las que se deterioran en la enfermedad de Alzheimer.

 

 

Para localizar dónde guarda el cerebro la música, algunos investigadores de la Universidad de Leipzig hicieron escuchar a una treintena de individuos sanos grupos de tres canciones. Cada trío estaba formado por algunas canciones muy conocidas en Alemania, mientras que otras eran similares pero no tan conocidas.

Durante las sesiones, los investigadores comprobaron que la música se aloja en zonas del cerebro diferentes de las áreas donde se guardan los otros recuerdos. De hecho, los recuerdos musicales son diferentes de los otros recuerdos y no solamente porque se alojan en una zona diferente del cerebro, sino porque están ligados a una vivencia emocional intensa y la emoción es una puerta al recuerdo.

Así que puede pasar que muchos de los pacientes no recuerden el nombre de un familiar sino la letra de una canción.

 

 

Según un estudio de 2009, la música también tiene un efecto calmante ante estados de ansiedad en fases leves y moderadas de la enfermedad, porque ayuda la persona a desviar la atención de estímulos que no puede interpretar y a enfocar un estímulo que tiene sentido y por tanto mejora la autoestima de los pacientes.

En fases leves y moderadas, la musicoterapia puede ayudar a preservar las capacidades cognitivas, mientras que en fases más avanzadas puede ser una vía de acceso a la propia identidad, una vía de comunicación con los cuidadores, y puede mejorar la contribución a las actividades básicas como el aseo o la alimentación.

También puede mejorar la calidad de vida del paciente y de sus cuidadores, porque reduce la agresividad física y verbal de la persona que padece la demencia.

 

 

Durante las sesiones de musicoterapia se va de la escucha de fondo al canto terapéutico, llegando a poder jugar con instrumentos musicales. Suelen ser intervenciones en grupo, aunque se tienen muy en cuenta las necesidades de cada paciente.

Antes de nada, es importante conocer la historia sonora de cada paciente, todas las músicas y sonidos que le han rodeado durante toda la vida, del timbre de voz de sus familiares a sus canciones favoridas. Con esa información, los especialistas intentan estimular la parte del cerebro a la que se puede acceder mediante la música para activar los recuerdos y la motricidad.

Hace algunos años, un grupo de jóvenes psicólogos de Granada creó el proyecto «Música para despertar», que intenta mejorar la situación de enfermos con Alzheimer a través de la música, no solo en su estado emocional, sino también en sus condiciones físicas. ¿Es posible que la música lo pueda todo?

 

Giorgia Trentini

 

 


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