¿Que efectos puede tener Mozart en tu cerebro?

Hay mucha gente en busca de métodos sencillos para estimular sus capacidades cerebrales y las de sus hijos. Los estudios demuestran que leer libros de Mozart o escuchar su obra musical «incrementa la inteligencia espacial, verbal y emocional, mejora la concentración y la memoria, así como el proceso creativo del hemisferio derecho del cerebro, al igual que fortalece las habilidades del pensamiento intuitivo», como se afirma en la promoción de uno de los CDs de Mozart.

Algunos científicos defienden que la música activa la totalidad del cerebro, haciéndote sentir más enérgico, algo de lo que existe una amplia prueba documental. Además, es capaz de aumentar los niveles de rendimiento y productividad, así como reducir el estrés y la tensión. Sin embargo, se han hecho varios experimentos en estudiantes y los resultados muestran que, solo por un breve espacio de tiempo (15 minutos) los estudiantes mostraban mejor rendimiento en tareas espaciales, como cortar y doblar papel. Esto significa que no podemos esperar unas mejoras cerebrales de carácter permanente.

Hay quien piensa que la música de Mozart debería tenerse en cuenta como un tratamiento adicional para la gente con epilepsia. Sin embargo, otras personas defienden que, por el momento, las pruebas son insuficientes a la hora de demostrar la utilidad de esta terapia.

Aunque sí hay una manera en que la música puede influir en tu cociente intelectual. Por desgracia, esto requiere de algo más de esfuerzo que poner un CD y escuchar la música de Mozart. Los datos demuestran que tocar un instrumento musical puede tener efectos beneficiosos en tu cerebro. Por ejemplo, un año de piano aumenta tres puntos tu cociente intelectual.

El «efecto Mozart» no es completamente fiable. A lo largo de muchos años de experimentos, la ciencia ha descubierto que escuchar música puede influir en las emociones y el estado de ánimo, pero esto no significa que incremente las capacidades cerebrales. Sin embargo, los medios de comunicación tienen una opinión diferente que, en cuestión de meses, ha distorsionado y exagerado las publicaciones científicas. Tenemos libros, cintas, CDs, institutos, programas gubernamentales, etc. Como vemos, son millones los que toman un mito como un dato científico. Por tanto, dejamos a elección del lector si creerlo o no.

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