De Hamer al cóctel de Di Bella: los daños a la ciencia de los estafadores

Los médicos deberían ser personas que ayudan a los que están enfermos y necesitan asistencia. A pesar de que la mayoría de ellos hacen precisamente esto, la historia ha sido testigo de algunos extremos opuestos. Ha sido un verdadero calvario clasificar estos doctores asesinos, pero será mejor, en mi opinión, mantener la información clara, incluso en lo que respecta a los casos de este tipo. Las siguientes partes contienen informaciones interesantes, extraídas de la literatura criminológica, y describen los detalles de los crímenes cometidos por estas personas, sus carreras y sus descensos.

Dado que las informaciones contenidas en este documento son de carácter fuerte, no se recomienda la lectura a los niños y a personas sensibles.

El método Di Bella

En el gran mercado de la salud, hay tiendas que ofrecen cualquier cosa y más. Tomemos por ejemplo el mal de todos los males: el cáncer. Hay quién propone como cura la resolución de los conflictos internos, otros aconsejan (y venden, por supuesto) mezclas de drogas y quién sabe qué más, alguien apunta a la dieta vegetariana, otros curan con bicarbonato de sodio, hasta llegar al  veneno del escorpión azul, a los flores de Bach, el puré de hierbas frescas … todo estrictamente proporcionado como “alternativo”, “no convencional”, “muy eficaz”.

Al principio fue  Luigi Di Bella, profesor de fisiología humana de la Universidad de Módena, que en los años noventa propuse al mundo su «cóctel» de medicamentos, hormonas y vitaminas para el tratamiento de tumores. Aseguró que su «método multiterapia» habría dado lugar a resultados prodigiosos, sin embargo, fue un desastre, como demostraron las experimentaciones («ninguna mejora», «muchas muertes», «efectos tóxicos en los pacientes») que por primera vez fueron autorizadas a petición popular, a pesar de que no había evidencia científica que las justificaran. El caballero del pelo blanco que hablaba a la gente de su «cóctel» portentoso logró imponerse a las masas como una especie de héroe popular (según un sondeo el 85% del pueblo italiano estaba con él) obstaculizado por la ciencia oficial y las instituciones.

El tratamiento del doctor Hamer

Similar e increíble es la historia del Dr. Ryke Geerd Hamer, un ex médico contrario a la quimioterapia, que tiene seguidores en toda Europa. Según él, el cáncer podría surgir de una relación desequilibrada entre el cuerpo y la psique (un conflicto no resuelto con ellos mismos, o trauma psicológico) que debe ser resuelto. Hamer extiende su teoría a partir de los años 80. Viaja mucho, a veces huye: Italia, España, Francia y Noruega. La vida del médico, pronto inhabilitado por los médicos alemanes, se convierte en un carrusel de clínicas abiertas y cerradas por las autoridades; Se somete a procesos, termina en la cárcel. Mientras tanto consolida su teoría sin base científica y se convierte en el gurú de la Nueva medicina germánica. Al hacer prosélitos (y víctimas) ha convencido a decenas de personas desesperadas a creer en sus ideas delirantes, denunciando persecuciones de todo tipo: desde la Casa de Saboya, la P2 e incluso a judíos que estarían detrás de la hegemonía de la quimioterapia para combatir el cáncer.

Harold Shipman

Este doctor fue quizás el primer médico en la historia convertirse en famoso como un asesino en serie. Pero, ¿cómo sucedió esto? Adorado por sus pacientes (especialmente las mujeres de edad avanzada), Harold Shipman, se ha cobrado la vida de más de 400 personas, y sus víctimas eran precisamente los pacientes que «curaba». La mayoría de sus víctimas fueron horriblemente desfiguradas y torturadas. En 1974 se graduó en medicina general y comenzó su carrera en West Yorkshire, aunque un año más tarde fue sorprendido robando petidina para su uso personal. Fue castigado legalmente, pero sin perder su derecho a ejercer. Con el tiempo, muchos de sus pacientes murieron de causas “accidentales”, en su mayoría a causa del diamorphin (término médico para la heroína). Sin embargo, debido al gran número de certificados de defunción firmados por Shipman, se abrió una investigación contra él, evidenciando la amarga y chocante realidad. El médico fue condenado, pero desde ese momento la orden del médico fue objeto de un examen más detenido. El Dr. Harold Frederick Shipman murió en enero de 2004 en la cárcel, tras ser declarado culpable y condenado a quince sentencias de por vida.

Walter Freeman

Walter Freeman se graduó en neurología en la Universidad de Yale. Aunque sus primeros experimentos no fueron hechos con malas intenciones, Freeman se convirtió rápidamente en uno de los médicos notoriamente temidos por haber practicado más de 3.000 lobotomías. Hizo su primera lobotomía en 1936 junto con James Watt, utilizando el método del rompehielos. Freeman también estaba implicado en el programa Monarch, para el estudio sobre el control de las mentes para crear súper soldados. Un famoso incidente, que tuvo lugar bajo las cámaras de los medios de comunicación, permitió descubrir las terribles actividades del doctor Freeman (aunque a menudo permitía a los medios de estar presentes durante algunas de sus lobotomías) cuando un rompehielos cayó accidentalmente en el cerebro de un paciente. En ese caso, a pesar de que el paciente murió casi de inmediato, el médico continuó la operación como si nada hubiera pasado. Otro hecho interesante es que Freeman realizaba más del 20 lobotomías al día, ¡a veces solo y utilizando sólo anestesia local!

Carl Clauberg

Carl Clauberg nació en 1898 en una familia de artesanos. Sirvió a su país como soldado de infantería en la Primera Guerra Mundial, pero, una vez de vuelta, se graduó en medicina. Carl Clauberg fue uno de los muchos médicos que hicieron experimentaciones en los campos de concentración nazis, en particular en Auschwitz. Se volvió nazi en 1933, y en 1943 se acercó a Heinrich Himmler, con la propuesta de esterilizar masivamente las mujeres. Himmler aprobó inmediatamente el plan y autorizó que Clauberg hiciera sus experimentos, especialmente en el famoso bloque 10. El objetivo de Clauberg era encontrar una forma barata y fácil de esterilizar a las mujeres. A menudo utilizaba mezclas de ácidos que se inyectaban directamente en los úteros de sus víctimas. El número estimado de víctimas que sobrevivieron a la tortura de la esterilización (sin anestesia) es alrededor de 700 o más mujeres, en su mayoría judías. Sin embargo, cientos más han muerto o han tenido graves infecciones que han causado un daño permanente en sus cuerpos. Clauberg fue capturado por los soviéticos en 1948 y llevado a juicio en la Unión Soviética, donde fue condenado a 25 años. Sin embargo, fue puesto en libertad casi de inmediato debido al intercambio de prisioneros y regresó a Alemania. Después fue detenido de nuevo, una vez más por torturas sobre las mujeres. Murió de un ataque al corazón antes de ser condenado.

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