Cuánto necesitamos dormir

Dormir es esencial para la salud y el bienestar de una persona. Sin embargo, millones de personas no duermen lo suficiente y muchos sufren de falta de sueño. Por ejemplo, los estudios revelan que al menos 40 millones de americanos sufren de más de 70 trastornos del sueño diferentes y el 60% de los adultos declaran tener problemas para dormir como mínimo alguna noche a la semana. La mayoría de los que tienen estos problemas están sin diagnosticar y sin tratar. Además, más del 40% de los adultos tienen somnolencia durante el día, tan fuerte como para interferir en las actividades diarias al menos unos días al mes – el 20% de ellos tienen estos problemas unos días a la semana o incluso más. Es más, el 69% de los niños tienen uno o más trastornos del sueño como mínimo alguna noche a la semana.

Cada individuo necesita dormir de diferente manera. En general, la mayoría de los adultos sanos están despiertos durante unas 16 horas y necesitan de media unas ocho horas para dormir cada noche. Aun así, algunos individuos pueden trabajar sin somnolencia o adormecimiento con tan solo seis horas de sueño. Otros no pueden trabajar al cien por cien si no duermen al menos diez horas. Y, a pesar de la creencia popular, la necesidad de dormir no disminuye con la edad, aunque la capacidad de dormir de seis a ocho horas seguidas puede reducirse.

Los niños o los adolescentes en edad de crecimiento necesitan dormir mucho más para estar sanos y activos a lo largo del día. Los jóvenes hasta los 11 años deberían dormir unas 10-12 horas cada noche, mientras que los adolescentes en desarrollo deberían dormir al menos 8 horas; muchos necesitarán 9-10 horas para evitar trastornos causados por falta de sueño.

Según lo que afirman los expertos del sector, el sueño se divide en cinco etapas que cambian constantemente y que se definen por los tipos de ondas cerebrales que reflejan en qué momento el sueño es más o menos profundo. Por la mañana, hay un incremento en el movimiento rápido de los ojos, llamado sueño REM (del inglés Rapid Eye Movement), en que los músculos se relajan y se suele soñar mucho, y en que los recuerdos más recientes pueden consolidarse en el cerebro. Los expertos dicen que posponer la alarma del despertador una y otra vez para despertarse no es la mejor manera de levantarse descansado, el efecto de encender y apagar el cerebro al adormecerse y despertarse causa cambios en las ondas cerebrales que pueden impedir sentirse vivos y despiertos a lo largo del día. Es probable que los adictos al botón de repetición que se privan así del sueño reduzcan su porción de sueño REM, afectando las funciones mentales a lo largo del día – ¡puedes leer nuestro artículo sobre los peligros de posponer el despertador aquí!

 

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