Efectos que el sexo provoca en el cerebro

Investigar cómo el sexo afecta al cerebro no es fácil. Como explica en las paginas del Time Barry R. Komisaru, psicólogo de la Universidad Rutgers de Newark, en Nueva Jersey, estas investigaciones, que pueden tener repercusiones sobre muchos importantes aspectos de nuestra salud, de hecho, se topan inevitablemente con unas ciertas dificultades en encontrar voluntarios. Los experimentos necesarios para llevarlas a cabo, en efecto, pueden ser realmente vergonzosos. «Hay veces en las que tenemos que pedir a los voluntarios que se masturben al interior de una máquina de resonancia magnética – cuenta, por ejemplo, Komisaruy también es por eso que este campo de estudio todavía está en fase de desarrollo. Sin embargo, los científicos están empezando a aclarar los misterios sobre este tema».

dopamina
Dopamina

El sexo es como una droga

A nivel cerebral, de hecho, activa el circuito de la dopamina, el centro de recompensa cerebral, en el que actúan, por ejemplo, también el chocolate, la cafeína, la nicotina y la cocaína. Esta es la razón por la que el sexo resulta tan agradable y por la que nuestra especie dedica tanto tiempo en la búsqueda de un persona con quien practicarlo.


 

El sexo puede actuar como un antidepresivoantidepresivo

Un estudio realizado en 2002 por la Universidad de Albany ha analizado alrededor de 300 mujeres, llegando a descubrir que aquellas que tenían sexo sin utilizar el condón mostraban una menor incidencia de los síntomas de la depresión, incluso después de afinar los resultados teniendo en cuenta los demás elementos, como el hecho de tener una relación estable, que habrían podido influir en sus humor. Según los científicos el merito podría ser atribuido al esperma en el que se encontrarían sustancias como estrógenos y prostaglandinas que, una vez absorbidas por el organismo femenino (durante el coito), tendrían un efecto antidepresivo. Aunque si esto fuera cierto, los científicos recuerdan que el condón, sin embargo, sigue siendo fundamental si no se tiene una relación estable (para prevenir enfermedades sexualmente transmisibles).


Al contrario algunas veces el sexo puede empeorar el humor

De hecho, otro estudio ha demostrado que, después de una actividad sexual, alrededor de un tercio de las mujeres siente tristeza. La causa de este disforia post-coital (este es el término técnico) todavía no ha sido aclarada.


 

El sexo es un analgésicomigrañas

El típico dolor de cabeza no es una razón suficiente para evitar de tener sexo. De hecho, un estudio alemán realizado en 2013 ha demostrado que alrededor del 60% de los participantes que sufrían de migrañas y el 30% de aquellos que sufrían de las llamadas cefaleas en racimo, notaban un mejoramiento de los síntomas durante el acto sexual. Además, otros estudios han demostrado que la estimulación del (mítico) punto G aumenta considerablemente el umbral de dolor en las mujeres. Por el momento, todavía no se han encontrado explicaciones para el fenómeno, aunque algunos científicos sugieren que está relacionado con los efectos de la oxitocina, una hormona que podría tener un efecto analgésico.


 

El sexo cancela la memoriamemoria

La llamada amnesia global transitoria es una pérdida súbita, pero temporal, de la memoria, no atribuible a enfermedades neurológicas que cada año afecta una de cada 100.000 personas en todo el planeta. Entre las causas que pueden provocarla hay traumatismos craneales, estrés emocional, dolores intensos, cambios repentinos de temperatura o, por supuesto, una relación sexual particularmente enérgica.

Pero además puede reforzarla

Un estudio del 2010 ha demostrado que las ratas a las que se les concedía tener relaciones sexuales frecuentes (al contrario de aquellos pobres roedores que solo podían tener sexo ocasionalmente) desarrollaban en mayor medida el hipocampo, una región del cerebro conectada a la memoria. Sin embargo, los efectos del sexo sobre la memoria humana todavía deben ser aclarados.


El sexo es un calmante

El estudio mencionado precedentemente también ha constatado que las ratas que tenían relaciones sexuales habituales resultaban aún menos estresadas. En este caso parece que pase lo mismo con nuestra especie. De hecho, un estudio realizado en seres humanos ha demostrado que, después de haber tenido un acto sexual, somos capaces de afrontar mejor los eventos estresantes como, por ejemplo, dar un discurso en público. El efecto parecería estar relacionado con la capacidad del sexo de reducir la presión sanguínea.

 

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